sábado, 7 de abril de 2012

Papa preside la Vigilia Pascual en la basílica de San Pedro ante unas diez mil personas

Papa preside la Vigilia Pascual en la basílica de San Pedro ante unas diez mil personas

Benedicto XVI bendijo el fuego nuevo y encendió el cirio pascual. Mañana oficiará la misa del Domingo de Resurrección en la plaza de San Pedro. 

CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Benedicto XVI presidió hoy en la basílica de San Pedro del Vaticano la Vigilia Pascual, en cuya homilía dijo que la "oscuridad acerca de Dios y sus valores son la verdadera amenaza para nuestra existencia y para el mundo en general".

"Si Dios y los valores, la diferencia entre el bien y el mal, permanecen en la oscuridad, entonces todas las otras iluminaciones que nos dan un poder tan increíble no son sólo progreso, sino que son también amenazas que nos ponen en peligro, a nosotros y al mundo", afirmó el Pontífice ante unas diez mil personas que asistieron al sugestivo y antiguo rito de la Vigilia Pascual.

El Obispo de Roma señaló que hoy podemos iluminar nuestras ciudades de manera tan deslumbrante que ya no pueden verse las estrellas del cielo y que ello es la imagen del ser ilustrado, que en las cosas materiales lo sabe todo, pero lo que va más allá, es decir Dios, no es capaz de identificarlo.

El Papa agregó que la oscuridad amenaza verdaderamente al hombre porque le impide que vea a dónde va el mundo y de dónde procede, "a dónde va nuestra propia vida y qué es el bien y qué es el mal".

En la noche en la que la Iglesia celebra la "madre de todas las vigilias", el anciano Pontífice, de casi 85 años, se refirió a la creación y dijo que los siete días son una imagen de un conjunto que se desarrolla en el tiempo y que están ordenados con vistas al séptimo, "el día de la libertad de todas las criaturas para con Dios y de las unas para con las otras".

El Obispo de Roma aseguró que la creación está orientada a la unidad entre Dios y el hombre, y señaló que el relato del Génesis se inicia con la creación de la luz, mientras que el sol y la luna son creados sólo en el cuarto día.

"Con ello (al sol y a la luna), los priva del carácter divino, que las grandes religiones les habían atribuido. No, ellos no son dioses en modo alguno. Son cuerpos luminosos, creados por el Dios único, pero que están precedidos por la luz, por la cual la gloria de Dios se refleja en la naturaleza de las criaturas", afirmó el Papa.

Benedicto XVI señaló que la luz hace posible la vida, el encuentro, la comunicación, el acceso a la realidad, a la verdad y el conocimiento, y que haciendo posible éste último hace posible la libertad y el progreso.

En su relato, el Papa destacó que el que Dios haya creado la luz significa que creó el mundo como un espacio de conocimiento y de verdad, espacio para el encuentro y la libertad, espacio del bien y del amor.

"La materia prima del mundo es buena, el ser humano es bueno en sí mismo. Y el mal no proviene del ser, que es creado por Dios, sino que existe en virtud de la negación", afirmó.

Benedicto XVI manifestó que con la resurrección de Cristo, la vida es más fuerte que la muerte, el bien es más fuerte que el mal, el amor es más fuerte que el odio, la verdad es más fuerte que la mentira y la oscuridad se disipa.

La Vigilia Pascual o "Lucernario" es uno de los ritos más antiguos de la liturgia y se celebra en esta noche que San Agustín llamó "madre de todas las vigilias", en alusión a la espera de la resurrección del Hijo de Dios.

Comenzó en el atrio de la basílica, en medio del más hondo de los silencios, con la bendición del fuego nuevo y el encendido del cirio pascual, símbolo de Cristo, "Luz del Mundo".

El Papa Ratzinger realizó con un punzón una incisión sobre el cirio pascual, grabando una cruz, la primera y la última letra del alfabeto griego -alfa y omega-, y la cifra del año 2012.

A la vez pronunció en latín "Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. A Él pertenece el tiempo y los siglos, a Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos".

Después comenzó la procesión hacia el altar mayor, en medio de una total oscuridad en el templo, iluminado poco a poco con las velas de las miles de personas que lo abarrotaban, que fueron encendidas una a una con la llama procedente del Cirio Pascual.

Una vez llegado al altar mayor se encendieron todas las luces y comenzó el canto del Exultet, o pregón pascual, un recorrido sintético de la historia de la salvación.

Siguiendo una tradición de la Iglesia primitiva, en la que los catecúmenos (adultos que aspiran al bautismo) eran bautizados esta noche, el Papa, revestido con ornamentos blancos, bautizó a ocho catecúmenos, dos de Alemania y uno de Italia, Albania, Eslovaquia, Turkmenistan, Camerún y Estados Unidos.

Benedicto XVI oficiará mañana en la plaza de San Pedro la misa del Domingo de Resurrección y después leerá el Mensaje Pascual e impartirá la bendición "Urbi et Orbi" en más de medio centenar de idiomas.

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